Lienzo o póster: qué formato para la pared de un aficionado al motor

Casi todo el mundo elige el formato mirando la foto del producto. Ese es el error: un lienzo se elige en la pared, no en la pantalla. La misma pieza que aplasta un pasillo puede desaparecer encima de un sofá. Aquí está el método, y los formatos que ofrecemos.
Empieza por la pared, no por la imagen
Bastan tres medidas, y se toman en dos minutos.
El ancho del mueble de debajo. Un cuadro colgado sobre un escritorio, un sofá o una cómoda debe ocupar entre la mitad y dos tercios de su ancho. Por debajo flota. Por encima, agobia.
La distancia disponible. El criterio que más se olvida. En un pasillo por el que pasas a un metro, nunca ves entero un formato grande. En un salón en el que te sientas a cuatro metros, un formato pequeño se convierte en un sello.
La altura de los ojos. El centro de la imagen se sitúa alrededor de 150 a 160 cm del suelo, salvo encima de un mueble: ahí se baja, y se dejan 20 a 30 cm entre la parte alta del mueble y la base del cuadro.
Mide el ancho del mueble y multiplícalo por 0,6. Obtienes el ancho de cuadro ideal. Lo demás ya es cuestión de motivo.
Los cuatro formatos de lienzo
Nuestros lienzos existen en cuatro tamaños, y cada uno es mejor que los demás en un uso concreto.
30 x 40 cm. El formato de apoyo. Funciona solo en un espacio pequeño, un aseo, una entrada, un rincón de escritorio, o en serie de dos o tres para componer una pared. Solo encima de un sofá, parecerá tímido.
50 x 70 cm. El más versátil, y el que hay que elegir en caso de duda. Aguanta sobre un escritorio, en un dormitorio, en un pasillo ancho. Es el formato que perdona los errores de medida.
70 x 100 cm. El formato que hace la sala. Encima de un sofá o de una cama, es el que da la sensación de una decoración pensada y no de un póster colgado. Pide distancia, tres metros como mínimo.
100 x 140 cm. La pieza principal. Una por sala, en una pared vacía, sin nada alrededor. En un garaje o un salón grande cambia la naturaleza del espacio. En otro sitio, lo ocupa entero.

Póster o lienzo: no es solo cuestión de presupuesto
Los dos soportes no cuentan lo mismo, y la elección depende del motivo tanto como de la pared.
El lienzo. Sin reflejos, sin cristal, una presencia mate que absorbe la luz. Va bien con los motivos de materia y de atmósfera: una carrocería, una luz nocturna, un trazado luminoso. Es el soporte que más se acerca al cuadro.
El póster. A4, A3 o A2. El papel rinde mejor con los trazos finos, las tipografías y los documentos técnicos. Es el soporte adecuado para un plano, una ficha de carrera, una ilustración gráfica. Y el formato pequeño se asume: un A4 enmarcado en una oficina vale más que un lienzo grande mal colocado.
Una referencia útil para hacerse a la idea: un A4 es una hoja de archivador, un A3 son dos, un A2 son cuatro.

Con o sin marco
Cada pieza existe en las dos versiones, y la elección depende sobre todo de la sala.
Sin marco. La imagen acaba donde acaba, el conjunto queda ligero y el resultado es más contemporáneo. Es la opción que va bien con una pared ya cargada, con un garaje, con una sala de trabajo.
Con marco. El marco asienta el objeto. Crea un margen entre la pared y el motivo, y lleva la pieza al terreno de la decoración asumida. En un salón o en una entrada, cambia la percepción del valor mucho más que el tamaño.
Sala de estar o sala que se enseña: con marco. Espacio de trabajo, garaje, pared compuesta de varias piezas: sin marco.
Qué motivo para qué sala
El formato dice el sitio, el motivo dice la intención. Cuatro situaciones cubren casi todos los casos.
La oficina. Un plano técnico, un despiece, un documento de ingeniería. Se mira de cerca, varias horas al día: debe contener detalles que descubrir, no una sola idea vista en un segundo.
El garaje o el taller. El coche, en grande, sin marco. Es la única sala donde el 100 x 140 se impone sin discusión, y donde uno puede permitirse un motivo frontal.
El salón. Un trazado de circuito o una composición gráfica. Quien no sigue el deporte lee formas abstractas; quien lo sigue lee Mónaco o Spa. Eso es lo que los hace aceptables para toda la casa.
La habitación infantil. Un color franco, un piloto, un número. Formato modesto, 30 x 40 o 50 x 70, colgado más abajo que la altura adulta.

Por dónde empezar
Tres entradas según lo que busques.
Lienzo Circuito F1 MónacoSalón, formato grande
Lienzo Porsche GT3 RSGaraje, sin marco
Póster Porsche 917KOficina, A3 enmarcado
Preguntas frecuentes
¿Qué formato de lienzo elegir encima de un sofá?
Mide el ancho del sofá y apunta al 60 % de esa medida. Para un sofá de tres plazas eso lleva en general al 70 x 100 cm, o al 100 x 140 cm si tienes al menos tres metros de distancia.
¿A qué altura se cuelga un cuadro?
El centro de la imagen alrededor de 150 a 160 cm del suelo. Encima de un mueble se baja y se dejan 20 a 30 cm entre la parte alta del mueble y la base del cuadro.
¿Póster o lienzo para una oficina?
El póster. El papel rinde mejor con los trazos finos, las tipografías y los planos técnicos, y una oficina se mira de cerca. El lienzo da lo mejor de sí en motivos de atmósfera vistos de lejos.
¿Hay que elegir la versión con marco?
En una sala de estar, sí: el marco crea un margen y convierte la imagen en un objeto. En un garaje, o en una pared compuesta de varias piezas, la versión sin marco queda más ligera y más coherente.
¿Qué tamaño tienen A4, A3 y A2?
El A4 corresponde a una hoja de archivador, el A3 son dos, el A2 son cuatro. Para una pared de oficina, el A3 es el equilibrio más frecuente.













